En algún punto de nuestro desarrollo laboral tendemos a desarrollar ciertas “armaduras emocionales”, las cuales nos permiten adaptarnos a los nuevos contextos, relacionarnos con personas, solucionar conflictos y de alguna manera hacer más llevadero nuestro trabajo.

 

¿Qué es una armadura emocional?, podemos entenderla como una serie de actitudes y comportamientos destinados a aumentar nuestra sensación de seguridad en un entorno que consideramos “hostil”. Estas actitudes o comportamientos pueden ser muy variados, pero esencialmente van en la línea de la dureza, la indiferencia e incluso, la astucia. En ocasiones hay grupos enteros de trabajadores utilizando de manera involuntaria esta estrategia psicológica.

 

No pretendo juzgar moralmente el uso de las armaduras emocionales en el trabajo, ya que a veces pienso que en más de algún contexto está totalmente justificado. Más bien mi reflexión apunta hacia otra dirección: la diferencia entre usar una armadura emocional y desarrollar “fuerza emocional”.

 

El principal punto débil de toda armadura, es que estos comportamientos y actitudes no tienen relación con la persona que somos realmente. Son defensas que surgen para proteger algo que consideramos como “débil” dentro de nosotros, lo cual genera el siguiente efecto contraproducente: mientras más potenciamos nuestra armadura, más notoria se vuelve nuestra fragilidad.

 

En el otro extremo está la fuerza emocional, la cual se distingue de la armadura porque es un reflejo auténtico del ser que somos y de la relación que tenemos con nosotros mismos. ¿Qué es específicamente la fuerza emocional?, podemos definirla como una serie de actitudes y comportamientos enfocados en la aceptación incondicional de todas nuestras partes (incluyendo las “fuertes” y las “débiles”), en otras palabras, al desarrollo de nuestra autoestima.

 

El principal efecto generativo de enfocarnos en nuestra fuerza emocional es el siguiente: mientras más potenciamos nuestra fuerza, menos necesitamos de la armadura. Una de las razones por las cuales las personas utilizan armaduras emocionales se debe al hecho de que para tener fuerza emocional tenemos que cultivar día a día ciertos hábitos. De la misma manera que un gimnasta acude todos los días a entrenar, la persona que quiera desarrollar no solo su inteligencia, sino también su fuerza emocional, deberá estar dispuesta a trabajar en sí misma.

 

Por suerte para todos nosotros, existe una manera muy sencilla de hacer esto: utilizar cada tarea de nuestro trabajo como la excusa perfecta para amarnos más, aprender a dedicarnos cada tarea y a realizar nuestras labores con excelencia, como el mejor homenaje a la parte grande y auténtica de nosotros. Nunca está de más recordar que todos los aspectos de nuestra vida son en última instancia, un reflejo del amor que tenemos por nosotros mismos: nuestra salud, nuestro trabajo y nuestras relaciones.

 

¿Qué debemos hacer para utilizar nuestro trabajo como una manera para amarnos más y mejor?

  1. Lo primero que tenemos que hacer es delimitar bien la tarea que estamos realizando. Seguramente si eres un mantenedor u operador en minería, no te costará darte cuenta de cuáles son las tareas que debes realizar todos los días.

  2. Acto seguido, vamos a definir un objetivo secreto para cada tarea. Desde ahora en adelante, por cada tarea que debas realizar te plantearás dos objetivos: cumplir con el objetivo de la tarea y cumplir con tu objetivo personal. Tu objetivo personal desde ahora en adelante, será utilizar la experiencia laboral como una manera de demostrarte a ti mismo lo que vales mediante la excelencia. Mientras más te acostumbres a realizar tareas para alimentar tu excelencia, está sensación irá creciendo dentro de ti y será la mejor manera de demostrarle a tu mente subconsciente lo capaz y competente que eres.

  3. Cuando tu mente subconsciente asimile este nuevo hábito o patrón, se comenzará a construir una creencia muy poderosa dentro de ti: “soy capaz y competente para afrontar las situaciones”. Y será esta creencia, la base de tu autoestima.

 

Hoy mismo puedes comenzar a utilizar esta estrategia y si por alguna casualidad te encuentras en un trabajo que no te agrada o incluso si estás inmerso en “el trabajo de buscar trabajo”, ten la seguridad de que todos los sentimientos negativos que has tenido hasta ahora pueden cambiar radicalmente si comienzas a utilizar el trabajo como una práctica para amarte cada día más y mejor (evidentemente, esto también se verá reflejado en tus resultados).

 

Quisiera cerrar esta reflexión con la siguiente idea: esencialmente, lo que está a la base de los mayores problemas de las personas, es una tremenda falta de amor propio. No te pido que abandones tu armadura, más bien te invito a que desarrolles tu fuerza y quizás llegue el momento en que tu principal fragilidad se transforme en tu principal fortaleza. Un abrazo.

 

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