3 mitos de la felicidad laboral que debes conocer

 

Muy bien, conseguiste el trabajo, lograste tus metas o finalizaste un proyecto que te costó mucho. La sensación de felicidad que estos logros te proporcionan es muy intensa, pero al pasar las semanas pareciera que todo vuelve a ser igual. ¿Te ha sucedido?, pareciera que hay logros que permiten aliviar las urgencias financieras, pero que de alguna manera no son lo suficientemente fuertes como para entregarnos una sensación perdurable de felicidad.

 

La felicidad es uno de los estados más buscados por el ser humano y al mismo tiempo, uno de los deseos más postergados en la vida laboral. Por lo general, aprendemos que para conseguir nuestras metas debemos realizar sacrificios y postergar nuestra felicidad bajo la promesa de tiempos mejores… ¿será cierto?

 

Quizás la manera de lograr cosas en la vida y obtener el éxito que deseamos no sea a través del sacrificio. Si lográramos disfrutar del proceso independiente del resultado es posible que no necesitemos una copa o un diploma al final del camino, porque cada paso se transformará en un premio. En este artículo revisaremos algunos mitos de la felicidad en el trabajo:

 

Mito 1: el mito de los diez años

El mito de los diez años consiste en la creencia de que existe un periodo de 10 años, entre los 20 años y los 30 años o entre los 30 años y los 40 años en los cuales tenemos que hacer TODO: conseguir un trabajo estable, una casa propia, una pareja, viajar por el mundo, ir al gimnasio, aprender inglés, escribir un libro, plantar un árbol y un largo etcétera. Si por alguna razón no conseguiste alguna de estas metas entonces (según este mito), ya estás demasiado viejo y se te fue el “globo aerostático de la felicidad” (o dicho en forma coloquial, “se te paso la micro”).

 

Pero lo cierto es que esta creencia es un mito y la historia está atiborrada de ejemplos de grandes hombres y mujeres que comenzaron RECIÉN su camino cuando tenían 50 o 60 años. Por lo tanto, no es necesario en estos momentos que lo tengas todo claro o que lo hayas conseguido todo. La vida no es una carrera, la vida es el arte de reinventarse a sí mismo y recuerda que en cualquier momento, tu vida puede dar un vuelco totalmente positivo.

 

Mito 2: el mito del poder

Conseguir ascender a un cargo importante es sin lugar a dudas todo un logro y si este es tu caso ¡déjame ser el primero en felicitarte! Pero has de saber que más poder no implica más felicidad. Quizás esto que he dicho te parece una obviedad, pero no es tan obvio. Muchas personas que logran ascender a puestos importantes se dan cuenta de que dichos cargos implican muchas responsabilidades y muchas veces no traen consigo la seguridad que prometen (y sentirnos seguros es el primer paso para sentirnos felices). Conocida es la expresión coloquial del jefe que se pasa todo el día “apagando incendios”.

 

Lo cierto es que el poder es un mito, tu seguridad debe estar basada en cosas sólidas y paradójicamente lo más sólido que vas a poder encontrar en la vida es tu propia mente y tus emociones. Si te concentras en tener una mente poderosa y un corazón poderoso, no tendrás dificultades al asumir más responsabilidades, pero sobre todo tu felicidad no dependerá tu cargo, sino de la actitud que tienes frente a la vida.

 

Mito 3: el mito de la falta (¡el más difícil!)

El mito de la falta consiste en la creencia de que siempre hay algo que falta para ser felices. No tenemos suficiente dinero o suficiente tiempo o suficiente energía. Nos faltan cosas, nos faltan personas, nos falta conocimiento, nos falta experiencia y un larguísimo etcétera.

 

Probablemente, muchas de las metas que tienes actualmente han surgido también desde una sensación de que hay algo que falta. ¡Por favor pone mucha atención en esto!

 

Evidentemente todos tenemos cosas que aprender y mejorar. Evidentemente siempre van a existir áreas de mejora y cosas que podamos hacer mejor. Sin lugar a dudas nuestra creatividad y nuestra ambición pueden ser grandes aliados para impulsar nuestras vidas, pero no por eso vamos a dejar que definan nuestro valor personal.

 

Porque lo cierto es que la falta es un mito, déjame ser más claro, no te falta nada para ser válido. Tienes todo lo que se necesita para ser feliz, no estás incompleto, no estás inacabado, no te falta nada. Si sigues pensando “que hay algo que te falta”, entonces vivirás tu vida desde la precariedad y la angustia. Si en cambio, eres capaz de verte a ti mismo como quien observa algo tremendamente valioso, te darás cuenta de que no te falta nada para disfrutar de la vida.

 

Cuando somos capaces de superar la sensación emocional de la falta, entonces podemos vivir nuestros deseos y ambiciones ya no desde la precariedad, sino desde la abundancia. Y sin lugar a dudas, desde esta nueva actitud estaremos más propensos a conseguir todo aquello que siempre hemos querido. En otras palabras, no le delegues tu valor personal a nadie ni a nada, ni a las personas ni a tus ambiciones. Eres valioso de nacimiento y eso es algo que nadie ni nada te podrá quitar ¿capisce?

 

Bueno estimado, espero que este artículo te sirva tremendamente en tu reflexión sobre la felicidad. ¡Nos vemos en nuestra próxima aventura laboral y desde iMineros te damos un tremendo abrazo!

 

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